sábado, 25 octubre 2014

Está pasando

Las rurales rechazan consolidar balances

Ruralcaja abre la puerta a Cajamar

  • Los miembros del Grupo Caja Rural rechazaron ayer consolidar sus balances en torno al Banco Cooperativo. La propuesta había sido realizada por Ruralcaja, que ahora busca otras alternativas de integración. Cajamar es su opción más obvia.
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El portazo sonó como un signo de interrogación. Tras una reunión de tres horas cargada de significado, la junta directiva de la Asociación Española de Cajas Rurales (AECR) desestimó ayer que sus socios consolidaran balances en torno al Banco Cooperativo. La propuesta había sido realizada por Ruralcaja a principios de noviembre.

Las consecuencias de este encontronazo serán palpables en el cooperativismo bancario del país. Ante el rechazo de sus hermanas, Ruralcaja ha anunciado que buscará proyectos de consolidación por su cuenta.

En una nota oficial remitida hoy, Ruralcaja manifestaba que "al no haber llegado a buen puerto el sistema institucional de protección (SIP) promovido por la AECR es necesario buscar, sin más dilaciones, una alternativa eficaz, capaz de dar respuesta a la estructura del sector del cooperativismo de crédito en un entorno económico muy desfavorable".

Y en el horizonte se yergue la figura de Cajamar. La entidad almeriense es la mayor cooperativa de crédito española y fue expulsada de la AECR en 2002. En los últimos cuatro años ha logrado atraer a su órbita a una decena de integrantes del Grupo Caja Rural (Valladolid, Baleares, Caja Campo y seis rurales comarcales valencianas).

Por su parte, Ruralcaja lidera el Grupo Cajas Rurales del Mediterráneo (CRM) que aglutina a otras 14 cooperativas de la Comunidad Valenciana. Si prosperan los contactos que se inician ahora, ella se fusionaría con Cajamar de forma que pudiera realizar un saneamiento de balance con cargo a reservas. Entre tanto, sus 14 compañeras de CRM se integrarían en el Grupo Cooperativo Cajamar y mantendrían su personalidad jurídica.

Otras fuentes cooperativas matizaban el anuncio oficial de Ruralcaja y sostenían en su lugar que "desde hace más de un año se trabaja en una modificación de los estatutos de la AECR con el fin de perfeccionar algunas cuestiones que han quedado desfasadas". Por eso se ha preferido ahondar en esta vía antes que optar por la propuesta de Ruralcaja que todavía es "un concepto genérico que carece de los detalles necesarios para ser aprobado o rechazado".

Varios directivos presentes en la reunión de hoy confirmaron que, durante el encuentro, Ruralcaja ha negado contactos con Cajamar de cara a una fusión y ha asegurado que sus posiciones de solvencia y liquidez son adecuadas.

Diversas fuentes sectoriales apuntan que es cierto que, a día de hoy, la valenciana cumple los requisitos normativos que impone el Banco de España. Pero añaden que su elevada exposición al crédito promotor y la parálisis económica que vive la región donde opera han hecho una fuerte mella en su cuenta de resultados. Y como la mora no remite, el panorama de Ruralcaja podría ensombrecerse a partir de mediados del año que viene. Actualmente su mora se aproxima al 13%. La ratio de impagados del sistema financiero español se situaba en septiembre casi en la mitad, el 7,16%.

Los estragos del desplome inmobiliario han sido brutales para las entidades bancarias de la Comunidad Valenciana. En los últimos meses han sido intervenidos CAM y Banco de Valencia, mientras que Bancaja optó hace un año por fusionarse con Caja Madrid y otras cinco cajas de ahorro. Actualmente, solo Caixa Ontinyent permanece al margen de procesos de integración en la región.

Si finalmente se materializa la salida de Ruralcaja, las participadas del Grupo Caja Rural deberían acometer un proceso de ajuste. Las sociedades afectadas son Banco Cooperativo, Rural Servicios Informáticos (RSI) y Rural Grupo Asegurador (RGA)). La entidad valenciana es la entidad de más peso de la AECR y aportaba en torno a un 18% del negocio de estas compañías.

La pieza clave es RSI porque es el proveedor del software bancario de todos los intregrantes de la AECR. Fuentes del sector indican que la filial informática podría soportar la salida de Ruralcaja con unos ajustes "leves y perfectamente asumibles" gracias a los excedentes que genera.

Otras personas ligadas al grupo también añaden que la salida de Ruralcaja no traería solo desventajas. En otros apartados conllevaría alguna mejoría porque esta entidad consumía liquidez de otros socios y sus peores ratios de solvencia deterioraban el rating del Banco Cooperativo, que ejerce de nodo central a través del cual las rurales solicitan financiación en los mercados mayoristas.

Un directivo de una caja rural informaban ayer que la AECR sopesa la posibilidad de celebrar una asamblea en enero o febrero con el fin de que todos sus socios se puedan pronunciar sobre qué rumbo debe seguir el grupo.

En esta asamblea deberían ponerse sobre la mesa todas las alternativas posibles. Hasta el momento, los procesos de consolidación han estado marcados por un fuerte carácter localista cuyo resultado ha sido la aparición de rurales de ámbito regional en Andalucía y Extremadura, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Comunidad Valenciana y Aragón.

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