lunes, 22 de diciembre de 2014

Está pasando

ârdago a la Unión Europea

El miedo al 'corralito' planea sobre Grecia

  • Los clientes retiran un 12% de sus depósitos hasta agosto y Moody's advierte del grave peligro si la caída llega al 35%.
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REUTERS

La desconfianza que genera la banca helena, principal acreedora de la castigada deuda estatal, ha llevado a los griegos a retirar masivamente su dinero de las firmas financieras. Entre enero y agosto, la cuantía de los depósitos del país ha descendido un 12%. Los expertos vaticinan que, si la tendencia continúa, la liquidez del sector podría resentirse de forma crítica o dar lugar a una suerte de corralito (congelación de las cuentas y depósitos) al estilo argentino. La posibilidad de que un referéndum en Grecia precipite su salida del euro, ha multiplicado el temor a que se repitan en Atenas las dramáticas escenas de ciudadanos agolpados en los bancos tratando de recuperar sin éxito su dinero.

Las estadísticas del Banco Central de Grecia revelan que los depósitos bancarios alcanzaron su máxima cuantía a finales de 2009, en 237.824 millones de euros, después de que el estallido de la crisis decantara a los inversores por productos más seguros. A partir de ahí, y en paralelo a la debacle griega -cristalizada en el primer rescate heleno en primavera de 2010-, el montante de los depósitos ha ido disminuyendo hasta los 188.663 millones en agosto, último mes registrado. Un descenso del 20% desde máximos, y del 12% solo en los ocho primeros meses del año.

La agencia de calificación de riesgo Moody's advierte que "un descenso en los depósitos de más del 35% en un plazo corto de tiempo podría causar una grave escasez de dinero en efectivo entre los bancos" helenos. El golpe podría ser letal para un sector que afronta con especial dureza el cierre del mercado interbancario y que depende plenamente del Banco Central Europeo.

Aunque habrá que esperar para conocer los datos actualizados, el nuevo episodio de turbulencias soberanas experimentado desde agosto -con repunte en los últimos días- habría elevado, probablemente, el retroceso del 12% detectado en el año. Ni siquiera el escenario de acuerdo en torno al rescate heleno -puesto en duda después de que el primer ministro de Grecia decidiera someterlo a referéndum- garantizaría que la banca helena recupere la confianza de los inversores.

El plan dibujado en la cumbre de la Unión Europea conlleva aplicar una quita del 50% sobre la deuda pública griega, de la que la banca del país atesora unos 54.800 millones de euros. Semejante recorte en las obligaciones del Estado acentuaría el riesgo de quiebra de estas entidades y, por ende, la posibilidad de recuperar el dinero de los depósitos. La alternativa, sin embargo, es mucho peor. El objetivo del plan europeo es que Grecia no abandone el euro. Si el programa no prospera, el país se vería abocado a volver al dracma. La población acudiría entonces en masa a recoger sus ahorros en euros, una moneda de mayor valor que la anterior divisa helena. El temor que despierta esta hipótesis esta impulsando la fuerte retirada de pasivo registrada, que según Moody's estaría redirigiéndose al extranjero o convirtiéndose en oro, el activo refugio por excelencia.

A fin de impedir que la fuga de depósitos se generalice, la situación podría derivar en una restricción del acceso de los ciudadanos a sus ahorros, como la que se estableció en 2001 en Argentina. "Claramente hay miedo a que se produzca otro corralito", destaca Alfonso de Gregorio, analista de Gesconsult, quien ha detectado este tipo de preocupaciones entre las grandes fortunas de España, un país que dista mucho de estar sufriendo el infierno griego.

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José Luis Martínez Campuzano

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