viernes, 28 de noviembre de 2014

Está pasando

Se resiente por la crisis

El sueño 'a plazos' de Las Vegas en los Monegros

  • La promotora demora un año la compra de terrenos para el parque.
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El sueño 'a plazos' de Las Vegas en los Monegros

Gran Scala, el proyecto para construir en Ontiñena (Huesca) el parque de ocio y juego más grande de Europa, no va tan deprisa como sus promotores y los aragoneses partidarios de este macrocomplejo deseaban. La crisis económica hace estragos y lo que se presentó, en momentos de euforia, como el nuevo Las Vegas en territorio español va recortando sus ambiciones y dilatando el tiempo.

La promotora International Leisure Development (ILD), encargada de desarrollar el macroproyecto, ha logrado pactar con los propietarios de las 1.098 hectáreas que serán ocupadas por el complejo de Gran Scala una prórroga de un año para ejecutar la compraventa.

Primeros pagos

Mientras tanto, la promotora desembolsará un 6% del valor de los terrenos en tres pagos. En total, serán 528.630 euros, que se sumarán al millón pagado en los últimos dos años. Cifras modestas, sobre todo si se comparan con la euforia del proyecto inicial. Pero también tranquilizadoras, porque el desembolso avala que la iniciativa sigue adelante, aunque con un vuelo bastante más bajo.

En un primer momento, Gran Scala pretendía construir en el desierto aragonés de los Monegros un gran espacio cultural y recreativo, que generaría 15.000 empleos y cuya inversión inicial ascendería a un total de 7.255 millones de euros.

Sobre una superficie cercana a las 3.000 hectáreas se instalarían 32 casinos y 18 parques temáticos, capaces de atraer a millones de visitantes. No es extraño que un proyecto tan espectacular llegara a eclipsar a la propia Expo, el gran sueño colectivo de Aragón.

Pero, a la hora de tomar cuerpo, Gran Scala se fue haciendo cada vez más pequeña. A la euforia inicial le sucedieron recelos y desconfianzas, que encogieron los grandes espacios para albergar el complejo. Finalmente, se encontró asentamiento en el municipio oscense de Ontiñena, donde los vecinos dieron la bienvenida a un proyecto crecientemente desacreditado por una variada gama de colectivos ciudadanos.

Ahora, los 7.255 millones de euros de inversión inicial se han convertido en 500, los parques temáticos se han reducido a ocho, los casinos han bajado de 32 a 10 y los empleos de 26.000 a 15.000. De las 3.000 hectáreas de extensión previstas se ha pasado a poco más de un millar. Aun así, Gran Scala continuaría siendo, por inversión y puestos de trabajo, el mayor proyecto ubicado en Aragón.

De la euforia a la desconfianza

Entre recortes y aplazamientos, la euforia inicial sobre el macroyecto de Gran Scala ha sido sustituida por el escepticismo. Los políticos, que se hacían orgullosos la foto junto a los ejecutivos de International Leisure Development (ILD), ahora los evitan cautelosamente, temerosos de que un eventual fiasco pudiera arruinar sus bazas electorales. De hecho, el tema tiende a ser evitado y algunos candidatos han llegado a asegurar que el proyecto está prácticamente muerto.

Hasta ahora, los desembolsos efectuados por la promotora de Gran Scala han sido muy pequeños en comparación con la magnitud del proyecto. Pero también el Gobierno de Aragón parece estar a la espera de cómo va fraguando la ejecución práctica para cumplir la parte que le toca. Porque, según el protocolo suscrito en diciembre de 2007, le corresponde la construcción de las infraestructuras de acceso al complejo y los suministros esenciales (agua, luz, gas…) para que las instalaciones funcionen. Aunque, antes de acometer la ejecución de unas obras bastante costosas, queda un periodo de negociaciones entre la promotora y los propietarios de terrenos, que ahora tienen un año de prórroga. Es el tiempo que ha ganado ILD, pero al que también viene a acogerse, en la práctica, el Gobierno aragonés.

Si Gran Scala llega a convertirse en realidad, las infraestructuras exigidas por los promotores supondrían fuertes inversiones públicas. Entre ellas, una estación del tren de alta velocidad (AVE), imprescindible para facilitar la llegada de los miles de visitantes que el complejo prevé recibir. También las correspondientes salidas y enlaces viarios, entre ellos la conexión con la autopista AP-2.

Un paraíso del juego

Diez casinos: será la oferta final, frente a los 32 previstos inicialmente. Se espera que acojan a miles de jugadores.

Parques temáticos: Gran Scala tendrá ocho, aunque al principio se contemplaban un total de 18.

Empleo: supondrá la creación de 15.000 puestos de trabajo.

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José Luis Martínez Campuzano

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