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Consejos prácticos para aprender a manejar a adolescentes rebeldes

  • Conductas como las de Pozuelo revelan cada vez más agresividad en los jóvenes. Los expertos aconsejan cómo actuar

Marisol Paul

14-09-2009 07:00

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EFE

Lanzamiento de piedras a policías, coches incendiados, asalto a una comisaría. Los expertos han reflexionado copiosamente sobre las conductas conflictivas de los adolescentes. A partir de ahora, deberán prestar más atención al gamberrismo callejero. La batalla campal desatada en las pasadas fiestas de Pozuelo de Alarcón, el municipio con mayor renta per cápita de la Comunidad de Madrid, agrava la escala de los problemas de conducta. "Se ha perdido el respeto a la autoridad, a la de los padres, los profesores y ahora a una máxima autoridad, como son las fuerzas del orden. Es un hecho gravísimo", opina Javier Urra, psicólogo forense y Defensor del Menor en la Comunidad de Madrid entre 1996 y 2001.

El psiquiatra Paulino Castell añade un ingrediente, " la policía se ha visto desbordada. Alcohol y formar parte de un grupo alienta la bravuconería y diluye la responsabilidad de cada uno", admite preocupado este especialista. Comportamientos como los registrados en Pozuelo se entienden observando el día a día de los chavales, apunta Ángel Peralbo, psicólogo del equipo de María Jesús Álava Reyes y autor del libro El adolescente indomable (La esfera de los libros), presentado la semana pasada.

Adolescentes agresivos, que discuten las órdenes, hacen chantaje, utilizan un tono despreciativo o consumen alcohol o drogas. ¿Cómo actuar ante tales conductas?

Muchos empiezan a beber a los 13 años, según el INE

Cuando llegan bebidos a casa

Javier Urra llama la atención sobre la incoherencia que existe entre una legislación que prohíbe el botellón y la permisividad social ante estas reuniones, sobre los "anormales" horarios españoles que llevan a iniciar la fiesta de un pueblo a la 1 de la madrugada y el consumo de alcohol por parte de niños de 13 o 14 años. "¿Dónde están los padres?", se pregunta.

Ángel Peralbo destaca en El adolescente indomable la importancia de la prevención. Si reinciden, es necesario que los padres restrinjan las salidas, las horas de llegada, incluso las extraordinarias, como, por ejemplo, los cumpleaños. Hay que dejarles claro que estas consecuencias están en relación con el consumo de alcohol.

Cuando son agresivos

Peralbo aconseja un cierto aislamiento por parte del entorno familiar cuando se observen conductas agresivas. Estos comportamientos no deben quedar impunes, sino que hay que interrumpir las actividades placenteras que los chicos estén realizando en ese momento.

Para Paulino Castell, comportamientos como los de Pozuelo exigen contundencia. Las sanciones económicas a los padres contribuirán a un cambio de actitud. También Javier Urra es partidario de la firmeza. "La sanción es parte de la educación". Peralbo asegura que es el adulto el que tiene que poner normas. "Al adolescente hay que hacerle responsable de sus actos, cuanto antes mejor".

Cuando gritan e insultan

Actitudes chulescas, insultos, palabras soeces y malos modos. Ángel Peralbo pide a los padres observar a sus hijos durante diez días, distinguir entre verbalizaciones a sancionar y a extinguir, explicarles bien lo que va a ocurrir a partir de ese momento, intervenir sólo sobre situaciones donde se esté presente, establecer un coste de respuesta como sanción, no atender quejas indirectas, dejar de insistir en que abandonen su comportamiento y mantener la sanción.

Cuando hacen chantaje

Los niños empiezan desde pequeños en sus exigencias y los padres deben empezar ya entonces a no acatarlas. Cuanto antes hay que enseñar a los niños a cumplir las normas fundamentales y no admitir ningún tipo de amenazas. El adolescente indomable ofrece, entre otros consejos, aprender a negociar con los adolescentes, aunque nunca sobre las normas fundamentales. Explicarles las alternativas que tienen para conseguir lo que quieren, ser sistemáticos, no utilizar amenazas con ellos ni advertirles constantemente. Cuando intenten chantajear, no prestarles atención. Además, hay que establecer consecuencias claras y previsibles tras sus actos.

Jóvenes cada vez más violentos

4.000 jóvenes reunidos y 200 actuando de forma violenta. Para Ángel Peralbo, no son hechos aislados. "Los chavales se están extralimitando", asegura. ¿Qué falla? Empiezan a beber a los 13 años, según el Instituto Nacional de Estadística, se encierran horas y horas en su habitación conectados a internet -en torno al 70% de los adolescentes afirman conectarse sin control familiar-. "Hay que poner límites y mejorar la comunicación", señala. "Todo lo ven como un espectáculo", incide Javier Urra. Lo asimilan en las series de televisión.

No cree que estén en contra de la policía, sino que sienten que están a su servicio, les pagan, y vienen a interrumpirles cuando están divirtiéndose, así que les tiran piedras, lo graban y lo cuelgan en las redes sociales. El cóctel termina por volverse explosivo con un gran sentimiento de impunidad, piensan que hagan lo que hagan no les va a pasar nada.

Los siete menores detenidos tras el asalto a la comisaría de Pozuelo han sido castigados con tres meses de libertad vigilada. Javier Urra recuerda que la ley contempla sanciones más duras.

En la búsqueda de fallos no falta la denuncia de una insuficiente vigilancia policial. En este sentido, Urra se pregunta en qué tipo de fiesta los jóvenes tienen que estar rodeados por la policía.

Mientras, Paulino Castell ve a una policía desbordada ante una juventud con patente de corso para hacer lo que quiera, una situación que no se da en ningún otro país de Europa, asegura.

Graves acontecimientos que exigen una respuesta seria, principalmente por los jóvenes, porque, como señala Urra, no es justo que sufran las consecuencias de unos pocos.

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