martes, 25 de noviembre de 2014

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Electricidad

La industria no termina de conectarse con Fortia

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Fortia, la central de compras de electricidad impulsada por la industria básica en España, no termina de arrancar. Ya tiene una estructura directiva, ya ha cumplido con todos los requisitos formales para funcionar como comercializadora eléctrica, ya cuenta con unos recursos financieros de cinco millones de euros para desarrollar su actividad. Pero todavía no ha logrado su objetivo primordial: firmar algún contrato de suministro con las eléctricas ante la inminente desaparición de la tarifa general de alta tensión.

Desde febrero, la empresa tiene sobre la mesa ofertas en firme de los principales grupos energéticos que operan en la Península, como Endesa, Iberdrola, Fenosa, Gas Natural, la lusa EDP a través de HC Energía, la francesa EDF y la belga Electrabel (filial de Suez). Sin embargo, todavía no ha sido capaz de cerrar ningún contrato en firme, como reconoció la semana pasada Juan Estarellas, presidente de Fortia y directivo de ArcelorMittal. 'Seguimos avanzando, con más o menos dificultades, en las negociaciones. Son contratos que exigen unos procesos largos', subrayó.

El problema es que esta situación ya ha generado las primeras deserciones entre los grupos industriales que apoyaron la creación de Fortia. Alrededor de un tercio de los socios fundadores han dejado la comercializadora y han comenzado a negociar por su cuenta los contratos de suministro. En unos casos, la fuga se ha debido a la ausencia de resultados y, en otros, a las ofertas individualizadas que han lanzado las eléctricas para tratar de restar fuerza a la central de compras. De los 28 socios iniciales procedentes de los sectores siderúrgico, cementero, químico, del metal y de gases industriales ahora quedan unos 20. De agrupar unas necesidades de consumo de 25.000 gigavatios hora (GWh) se ha pasado a los 17.000 GWh. Desde Fortia no dan nombres concretos pero restan importancia a esta situación y aseguran que ya estaba previsto que hubiera bajas, que hay empresas 'haciendo cola por entrar' y que las grandes compañías se mantienen en la sociedad.

El liderazgo en las negociaciones lo lleva ArcelorMittal, que consume 4.000 GWh al año. El otro núcleo de poder en Fortia es el de las principales cementeras (Portland, Cemex, Holcim o Lafarge), que suman 3.200 GWh de consumo anual.

Desde el sector eléctrico acusan a los grupos industriales de mantener una actitud 'poco flexible y dialogante' en las negociaciones. Según dicen, desde un principio han planteado un esquema de adquisición de energía basado en opciones de compra (call options) que, en la práctica, encarecen su aprovisionamiento.

Fuentes del sector aseguran que su sensación es que Fortia 'en ningún momento ha tenido intención de comprar electricidad, sino de retrasar la desaparición de las tarifas de alta tensión'. Sin embargo la semana pasada, en rueda de prensa, la patronal siderúrgica Unesid y la cementera Oficemen dejaron claro que sus socios están dispuestos a competir en el libre mercado siempre y cuando el pool eléctrico recoja unas señales de precio reales, cosa que no creen que suceda en la actualidad.

Las eléctricas también ponen en duda la solvencia de Fortia: su factura eléctrica estimada rondaría los 1.500 millones anuales pero la central, como tal, sólo cuenta con cinco millones de capital. Además, exigen que se aclare la cadena de responsabilidades para saber quién asumiría posibles incumplimientos de contrato.

Red Eléctrica mantiene las exigencias financieras

La puesta en marcha de Fortia se ha encontrado con determinadas dificultades que los grupos industriales impulsores de la iniciativa no esperaban. El lanzamiento de la central de compras bajo la forma jurídica de comercializadora de electricidad ha supuesto que Red Eléctrica (REE), el gestor del sistema, exija a la sociedad una serie de garantías financieras similares a las de cualquier otra empresa que opera en el mercado libre energético.

En concreto, REE ha solicitado unos avales que, según Fortia, rondan los 250 millones de euros para cubrir los posibles desvíos en las previsiones de consumo eléctrico. Una cifra que la sociedad considera exagerada, dado que la demanda eléctrica de los grandes grupos industriales es muy estable, predecible y apenas tiene desvíos.

No obstante, el presidente de Fortia, Juan Estarellas, aseguró la semana pasada que estas exigencias iniciales se habían reducido 'de forma considerable' y que ahora se hablaba de cifras 'más asequibles' que permitirán que no haya ningún problema para que la central inicie su actividad el próximo 1 de julio.

Sin embargo, desde REE aseguraron que no se ha negociado nada y que mantienen sus exigencias iniciales, que son las que recoge la normativa y se aplican a todas las comercializadoras. En todo caso, fuentes del sector señalaron que Fortia sí que está estudiando con la Administración cambios en la norma actual que les aseguren un desembolso financiero menor.

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