jueves, 28 agosto 2014

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Balanza fiscal

Madrid aporta al Estado más del doble que Cataluña

  • Madrid, Cataluña, la Comunidad Valenciana y Baleares son las cuatro comunidades que dan a la Administración central más de lo que reciben de ella. Madrid, con un saldo de 12.300 millones de euros, duplica la balanza fiscal negativa de Cataluña de 6.933 millones.
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Madrid, con un saldo deficitario de 12.304 millones de euros es el primer contribuyente neto a la solidaridad interterritorial y duplica la aportación de Cataluña, la segunda comunidad que con un déficit de 6.933 millones de euros, más contribuye al reparto de la riqueza en España.

Según estudio de la Fundación BBVA Las balanzas fiscales de las comunidades autónomas con la administración pública central (1991-2005) que ayer se presentó en Madrid, cada residente en Madrid realiza una aportación a la administración central de 7.862 euros, en tanto que de ella recibe 5.524 euros. Es decir, per cápita recibe unos 2.300 euros menos de lo que da.

Por su parte, un residente en Cataluña aporta 6.754 euros de ingresos frente a los 5.660 que recibe, de forma que obtiene unos 1.000 euros menos de lo que da.

Cada residente en Madrid aporta unos 2.300 euros más de lo que recibe

Baleares, con un saldo negativo de 770 millones y la Comunidad Valenciana, con 228 millones, son las otras dos comunidades que dan más de lo que reciben a lo largo del periodo estudiado. Con todo, el saldo negativo de Madrid es un 10,18% de su PIB. En Cataluña, la contribución al reparto de la renta supone un 5,20% de su PIB y Baleares un 4,29%.

Con un PIB inferior al de España y, por tanto, receptoras netas de gasto, están la mayoría de las comunidades. Asturias con 7.574 euros per cápita es la que más recibe seguida de Castilla y León.

Entre las regiones con un saldo positivo en el periodo 1991-2005 destaca Andalucía, con una balanza fiscal de 10.237 millones de euros, seguida de Galicia (3.849 millones), Castilla y León (3.535 millones), Castilla-La Mancha (2.633 millones), Canarias (2.556 millones) y Extremadura (2.523 millones).

Como así señaló ayer el catedrático y autor del estudio Ezequiel Uriel, 'desde la lógica de la redistribución, las comunidades más ricas deben ser contribuyentes netos'. Tanto para Uriel como para el otro autor del estudio, el catedrático Ramón Barberán y para el profesor Francisco Pérez los datos revelan que la solidaridad está funcionando y no hay grandes sorpresas. No obstante, según Uriel, dicha solidaridad 'ha disminuido' en tanto no aumenta la correlación entre el PIB per cápita y los saldos.

País Vasco y Navarra rompen los criterios de solidaridad

País Vasco y Navarra, con unos saldos medios de 1.653 millones de euros y de 315,5 millones, respectivamente, se convierten en la excepción a la solidaridad territorial. Pese a encontrarse entre las más ricas de España no son, como así cabría esperar, contribuyentes netos sino que reciben de la Administración central más de lo que dan para el periodo 1991 a 2005.

Valencia y Aragón también rompen los esquemas de esa lógica según la cual los que más tienen más dan y los que menos tienen menos reciben.

El caso de Aragón es también similar al de País Vasco y Navarra ya que tiene un PIB por encima del de España, pero da menos de lo que recibe, aunque por muy poco.

El caso de la Comunidad Valenciana es el inverso al tener un PIB per cápita inferior al de España, es decir, no se encuentra entre las más ricas. Sin embargo, presenta un saldo negativo, es decir deficitario, ya que da más de lo que recibe. En concreto, en 228 millones de euros.

Una metodología basada en el enfoque 'carga-beneficio'

Como ayer explicaron los autores del estudio, Uriel y Barberán, para el cálculo de estas balanzas fiscales se ha diseñado una metodología que ha seguido el enfoque 'carga-beneficio'. Esto significa que los ingresos se imputan al territorio donde residen las personas que finalmente soportan su carga. Así, por ejemplo, en el caso del IVA los ingresos por este impuesto se imputan allí donde residen los consumidores finales que son los que lo pagan y no donde están las empresas. En el caso de los gastos, también atienden a territorio donde residen las personas que consumen los servicios públicos al margen de donde se localice el gasto. Por ejemplo, en el caso de los gastos de las embajadas se reparten entre toda la población porque es toda la población la que se beneficia de ellas. Otro método posible, pero que según los autores del estudio no mide la redistribución de la riqueza, es el del flujo monetario que permite ver dónde está presente la Administración central.

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