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Cómo regularizar a un inmigrante

Violeta Mazo

31-08-2004 00:00

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Cuando fui a Francia con 16 años, entré de interna en una casa y una de las primeras cosas que hizo la familia para la que trabajaba fue matricularme en clases nocturnas para que sacara el bachillerato. Eso, y explicarme qué eran los anticonceptivos'. Así habla María del Carmen, una asturiana que, como muchas españolas, emigró a Europa en los años sesenta. Desde hace una década, España es destino y no origen de mujeres que buscan un empleo en esa peculiar empresa que es el hogar familiar. Su problema ahora no es la falta de educación, sino los permisos para residir y trabajar en España.

Una de las primeras cosas que debe saber una familia que contrata a una persona como interna es que, de la noche a la mañana, el cabeza de familia se convierte en empresario. Esto implica, entre otras cosas, la existencia de un contrato (escrito o de palabra) y un alta en la Seguridad Social, sin olvidar los tiempos de descanso o el respeto a las bajas. Eso siempre que quiera cumplir la ley. Según los últimos datos del Ministerio de Trabajo, en España hay casi 182.000 empleados del hogar, de los que 74.000 son extranjeros. Calcular los que trabajan sin papeles es especular, pero pueden ser miles. Como también pueden ser miles los españoles que trabajan en el servicio doméstico al margen de la Seguridad Social.

Quien quiera contar con los servicios de una persona sin permiso de residencia y, por tanto, sin permiso de trabajo puede intentar la aventura de regularizar a este inmigrante. Con el no por respuesta, nada pasa por intentarlo.

Para contratar a un inmigrante hay que acreditar que se tiene dinero para pagarle

Según explica Arantxa Triguero, abogada de la empresa Conpapeles.com, especializada en servicios legales de inmigración, 'el trabajo en el hogar es uno de los empleos que los inmigrantes utilizan más para empezar a trabajar en España. Además, es raro que a estos empleos contesten españoles.' Precisamente, este es el primer paso para tramitar el permiso de trabajo.

'La familia debe acreditar que no hay nadie en regla para ocupar ese puesto', explica Triguero. Se pone una oferta en el Inem y a los 15 o 20 días sin respuesta, se emite un certificado que justifica la ausencia de candidatos. A este documento se adjuntan fotos y pasaporte del futuro empleado y los datos de la familia, entre los que debe figurar un justificante de ingresos suficientes para pagar al trabajador (sirve la declaración de la renta).

Otro documento imprescindible es una descripción del empleo y de por qué esa persona y no otra está capacitada para desempeñarlo. Toda la documentación debe entregarse en persona por el cabeza de familia en las oficinas de extranjería. Es un trámite que no se puede delegar. Salvo esto, el resto se puede encargar a una asesoría o despacho de abogados por unos 250 a 300 euros aunque, como explica Triguero, hay quien llega a cobrar hasta 1.000 euros por unos trámites que cualquiera puede hacer.

Aunque la ley señala que en tres meses debe resolverse el expediente, en la práctica se tardan hasta seis meses y más. 'De momento', señala Triguero, 'se están concediendo permisos, pero es porque se hace la vista gorda y no se comprueba la situación irregular de quien lo solicita'. Con la ley actual en la mano, un permiso de trabajo exige uno residencia y para éste hace falta trabajo. En el caso de que se conceda el permiso, la familia tiene un mes para pedir un visado de residencia en el consulado del país de origen del trabajador. El primer permiso es por un año renovable y sólo es válido para trabajar en la provincia y en el sector para el que se ha obtenido. Pero nada impide cambiar la familia para la que se trabaja.

empleo por horas fijo o por horas descansos retribución maternidad

l La persona que trabaja sólo un par de horas en varias casas es un trabajador autónomo con un régimen especial. Corre de su cuenta darse de alta en la Seguridad Social y pagar su cotización (123,48 euros al mes). Como el resto de autónomos no tiene prestación por desempleo.

l Cuando se presten servicios en una casa durante 80 horas o más al mes, es la familia quien debe dar de alta en la Seguridad Social al empleado. Es el caso de las internas o de quien va cuatro horas al día, cinco días a la semana. La cotización se reparte entre familia y empleado. En 2004, el 18,3% corre a cargo del empleador y el 3,7% a cargo del trabajador. Como la base de cotización de 561,30 euros mensuales es única, la familia pagará unos 103 euros y el empleado cerca de 21 euros.

l Los internos tienen derecho a 36 horas de descanso semanal de las que 24 serán seguidas. No podrá trabajar más de nueve horas al día y tendrá dos horas para realizar las comidas principales (este tiempo no es trabajo).

l Por cuenta ajena se cobra igual o por encima del salario mínimo, pero se puede deducir hasta un 45% por alojamiento y manutención.

l Durante la incapacidad temporal y maternidad subsiste la obligación de cotizar, pero sólo a cargo de la propia empleada y no de la familia.

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