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Cómo se monta una ganadería

José Luis Ramón

13-03-2004 00:00

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Como ocio o como negocio, cada vez son más los hombres de empresa, nuevos o viejos aficionados a la fiesta, que deciden hacerse ganaderos. Algunos llegan a ese mundo buscando un entretenimiento, una manera de soltar las tensiones de su agitada vida laboral; otros, en cambio, se hacen criadores de toros bravos buscando realizar un viejo sueño y, de paso, codearse con toreros y con otros ganaderos de abolengo.

Se trata de una actividad muy costosa, además de sumamente rigurosa. Las exigencias, tanto del Ministerio de Agricultura como de las asociaciones gremiales, son férreas, de ahí que tener reses bravas sea mucho más complicado que criar cualquier otro tipo de ganado para su posterior venta. Además, y salvo contados casos, es una actividad de escasa rentabilidad económica.

Los pilares básicos que sostienen una ganadería son, además del conocimiento del propio criador, el hierro distintivo, la mano de obra especializada, las reses y la finca. Dependiendo siempre de las zonas de España y de la propia condición de la dehesa (en Madrid o en Extremadura, de regadío o secano, de vega o sierra, cálidas o frías, con agua o sin ella), el precio medio de hectárea apta para ganado de lidia se calcula en 6.000 euros, y cada vaca necesita un par de hectáreas. No todas serán ocupadas por la hembra reproductora, obviamente, sino que hay que tener en cuenta sus descendientes, sean becerras, novillos o toros aptos para la lidia.

Más cómodo (y caro) es comprar o arrendar una finca con sus instalaciones preparadas, ya apta para el ganado bravo. Una finca ganadera tendrá, además del cortijo y de la casa del mayoral, una plaza de tientas, corrales, caballerizas, cercados, comederos y pozos de agua. Una finca así no es fácil comprarla por menos de 2 millones de euros, dependiendo siempre de su extensión y localización. Luego, evidentemente, habrá que llenarla de ganado. Se trata, en cualquier caso, de datos aproximados, sujetos a las leyes del mercado.

Para el manejo de las reses bravas deberían comprarse cuatro bueyes, con un precio de 900 euros cada uno, cuatro caballos, unos 3.000 euros cada uno, y un caballo de picar, 4.000 euros, además de un peto, puyas, garrochas, monturas y, entre otras muchas cosas, un tractor. El nuevo ganadero debe conocer que en los años buenos de lluvias cada animal se comerá aproximadamente unos 60 euros al año de productos complementarios a su alimentación, cantidad que se multiplicará por diez en las temporadas de sequía. Además, habrá de invertir un mínimo de 3.000 euros en mantener una adecuada sanidad veterinaria en sus animales. Todos estos gastos se compensan ligeramente con los 360 euros anuales con que la Unión Europea subvenciona a las vacas nodrizas, siempre en función de los cupos asignados, que generalmente son menos que las vacas reales que hay en cada ganadería.

Indispensable también para el perfecto funcionamiento de una ganadería es tener hombres que conozcan el manejo de las reses. Un mayoral acreditado -según parece, cada vez hay menos jóvenes que quieran dedicarse a esa profesión- suele tener un sueldo mensual de 1.200 euros, a los que hay que sumar las nóminas de los vaqueros y otros trabajadores del campo.

Con todo a punto, el nuevo ganadero puede comenzar su trabajo. Debe saber que los éxitos y el reconocimiento tardan en llegar, y que tanto unos como otro estarán siempre en función de factores que muchas veces se le escapan de las manos. En cualquier caso, intentarlo merece la pena, siempre que la cuenta bancaria se lo permita.

Las asociaciones ganaderas

En la actualidad hay cuatro asociaciones ganaderas, todas con los mismos derechos para lidiar ganado bravo en cualquier plaza de toros, aunque no todas son iguales en importancia y tradición. En tres de ellas obligan a tener el mínimo de reses (25 vacas y un semental) que exige Agricultura y en todas, cercados perfectamente cerrados y habilitados, para facilitar el manejo y evitar posibles accidentes. Lo que varía es el precio de los hierros, esas marcas únicas y distintivas que les permiten tener una ganadería.

UNIâN DE CRIADORES DE TOROS DE LIDIA En el precio influirá la antigüedad, el diseño y la fama del hierro, y ascenderá hasta donde llegue el capricho del comprador. El precio medio de venta de hierros se sitúa en 90.000 euros, y no los hay de nueva creación excepto los denominados aspirantes y para los asociados, que tendrán derecho a otros hierros, siempre que cumplan diversos requisitos de antigüedad, repartos y herencias familiares. Otras formas de ingresar en la Unión es sacando un hierro de aspirante, que cuesta 48.081 euros y que pasará a ser titular una vez supere ciertas pruebas de lidia en plazas importantes. También se puede entrar a prueba con un hierro de otra asociación, operación que tiene un coste de 54.091 euros y que exige las mismas pruebas que en el caso anterior. Para pertenecer a la UCTL se exige un mínimo de 50 vacas y dos sementales. En la Unión están inscritas la mayoría de las ganaderías que lidian en las principales plazas y ferias.

ASOCIACIâN DE GANADERÍAS DE LIDIA Es la segunda en importancia. El hierro nuevo cuesta 12.020 euros.

AGRUPACIâN ESPAçOLA DE GANADEROS DE RESES BRAVAS Cada hierro nuevo cuesta 2.404 euros, que serán la mitad si en esa misma agrupación ya se posee otro. El nuevo título de propiedad se reduce a 300 euros si se trata de un hierro ya creado que se traslada de asociación ganadera.

GANADEROS DE LIDIA UNIDOS Un hierro nuevo cuesta 1.803 euros.

El precio del ganado

Cuestión de ganadería

El precio del ganado para su lidia en festejos taurinos oscila mucho. Desde los casi 170.000 euros que pagan en San Isidro hasta los 4.800 que cuesta una corrida de una vacada sin prestigio para una plaza de pueblo, hay una amplia gama intermedia. Las corridas de figuras suelen situarse en los 72.000 euros, aproximadamente. Los añojos (novillos de un año) se venden en 900 euros cada uno; los erales (de dos años), en 1.200; mientras que una novillada completa de utreros (de tres años) para festejos picados oscila entre 900 y 24.000 euros, en los casos de ganaderías muy solicitadas.

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